martes, 19 de junio de 2018

Ángel Gonzalvo, premio Ascaso 2018

Como cada año, los socios y socias de la Asociación "Los Relojes" hemos otorgado el Premio Ascaso 2018. Se trata de un reconocimiento a aquellas personas, instituciones y/o empresas que la asociación que organiza “la muestra de cine más pequeña del mundo” considera que más han contribuido a acercar el cine, en especial el cine independiente y de autor, al medio rural. El galardón, sin dotación económica, es un reconocimiento a la trayectoria personal con una escultura que cada año crea y dona el artista de L'Ainsa, Jesús Sanz.

El sistema de elección es muy participativo: cualquier persona ha podido proponer una candidatura, a través de un formulario de internet disponible en la web de la asociación. Con las propuestas recibidas antes del 31 de mayo, los-as miembros de la Asociación “Los Relojes” han decidido, por unanimidad, el premio de este año.

Ángel Gonzalvo Vallespí, es un profesor del IES Pirámide de Huesca que, en 1999 inició el proyecto "Un Día de Cine". Hoy participan en el programa más de 100 institutos de secundaria de todo Aragón. Se trata de una iniciativa, asumida ya por la Consejería de Educación, que busca desarrollar la competencia cultural y artística, la competencia lingüística y la alfabetización audiovisual para enseñar a disfrutar del cine como parte de la cultura, como acto social y de un modo informado al alumnado del tercer ciclo de Primaria, Secundaria, Bachiller y Ciclos Formativos, así como a su profesorado y familias.

En el cine, como en la vida, es importante mirar más allá; por eso intentan formar un público que interactúe, no solo con la pantalla, sino también con la mirada de quienes están detrás. Para ello, utilizan el modelo clásico de cine fórum, con trabajo previo y posterior a la proyección, con una guía y montajes de vídeo para analizar las películas. Con este premio, la asociación de Ascaso quiere reconocer tanto el programa educativo como la valentía personal de aquellos profesores que con sus apuestas pedagógicas, contribuyen a conseguir una mayor calidad y sentido a la educación pública.

En años pasados el premio recayó en el Programa "El Séptimo Vicio", de Radio Nacional / Radio 3 (2013); en 2014 en los festivales de cine de Cans (Galicia) y El Ocejón (Castilla La Mancha); en 2015 fue concedido a la activista valenciana Tesa Giner; en 2016 al Festival Internacional de Cine de Arica-Nativa (Chile) y, el año pasado, al Grupo de Mujeres de Sobrarbe por la organización de la Muestra de Cine Realizado por Mujeres, en Boltaña. El premio se entregará la tarde del sábado 1 de septiembre, en la fiesta de clausura de la séptima Edición de la Muestra de Cine más Pequeña del Mundo, en la plaza de Ascaso.

Os adjuntamos un artículo de Tamara Moya en la revista Fotogramas en 2016.

Un día de cine. Alfabetización audiovisual y crecimiento personal' es impulsado desde 1999 por el Departamento de Educación de Aragón. 
 
Ángel Gonzalvo: "Criaturas de 14 años me dicen que es la primera vez que van al cine"

La pantalla se convierte en pizarra para miles de estudiantes cada curso. El creador de esta iniciativa de alfabetización audiovisual pionera en España, nos explica cómo consigue que los adolescentes desarrollen un gusto por "las películas lentas" y eliminen sus prejuicios sobre el cine español.



"Aunque hoy hemos cambiado de aula y de profesor, seguimos en clase, así que abrimos nuestros cuadernos". Con esta declaración de intenciones comienza una jornada habitual de 'Un Día de Cine. Alfabetización audiovisual y crecimiento personal' en la sede de la Filmoteca de Zaragoza, con el entusiasmo de unos y los bostezos de otros, en un día en el que los estudiantes de Educación Primaria y Secundaria sustituyen la pizarra por una pantalla de cine. Todo parece indicar que esto no será tan divertido como esperaban... ¿Pero no íbamos a ver una película? ¿Por qué demonios tenemos que sacar el bolígrafo? Las palabras de Ángel Gonzalvo, profesor de Historia que desde hace casi dos décadas combina la lección de los Reyes Católicos con el análisis de Ken Loach o Vittorio De Sica, frustran las perspectivas de muchos de estos chicos y chicas que nunca habían visto una película con un cuaderno delante. El tema subyacente que tratarán en la sesión de hoy es la violencia, pero en esta ocasión dejarán a un lado el libro de texto y lo sustituirán por 'La guerra de los botones' (1962). ¿Una película en blanco y negro? ¿Tan antigua? ¡Vaya! Muchos que pensaban que podrían ver el último estreno de la cartelera antes que sus amigos...

Pero, poco a poco, los rostros de decepción van tornando en expresiones de curiosidad al descubrir que los ejercicios del cuaderno que tienen entre manos no tratan de poner a prueba su memoria, de hecho, hay palabras de las que nunca habían oído hablar. ¿Qué será un plano subjetivo? ¿Y una música extradiegética? Pronto descubrirán que no se trata de cosas tan extrañas, sino que llevan expuestos ante ambos fenómenos toda su vida, e incluso los utilizan en los vídeos que suben a Youtube, pero nadie les había hecho pensar en ello hasta ahora. ¿De verdad hay que estar atento a tantas cosas? ¡Si solo es una película!

A mitad de la proyección, ya nadie parece sorprenderse por la rapidez de los subtítulos, la falta de color o la duración de los planos, demasiado lentos para unos ojos entrenados en la cultura del fragmento. Por el contrario, en el debate postvisionado son capaces de analizar las secuencias y de ponerse en la piel de Leblac, un niño cuyo conflicto fue escrito hace más de cien años pero que muchos han vivido de manera similar.

"La alfabetización audiovisual es hoy tan importante como lo fue en el siglo XIX la lectoescritura", advierte a FOTOGRAMAS Ángel Gonzalvo, desde su posición como coordinador de uno de los programas de educación fílmica pioneros en España. Premio Nacional de Alfabetización Audiovisual del ICAA en 2013, 'Un día de cine' lleva desde el año 1999 tratando de acercar el cine a la educación, pero siempre defendiendo la importancia de que los chicos y chicas consuman las películas en su espacio natural, la sala de cine. Es por ello que durante la celebración de la 44 edición del Festival Internacional de Cine de Huesca, cerca de 1000 niños de diferentes centros escolares visitan por primera vez el festival de su región, ¡e incluso hay algunos que pisan por primera vez una sala de cine! A falta de un programa estatal de alfabetización audiovisual, Ángel nos explica cómo ha logrado suplir esta parcela educativa en Aragón, confiesa los retos que debe afrontar su propuesta en la actualidad y cómo ha conseguido que sus alumnos vean sin prejuicios películas "lentas" y españolas durante estos 17 años.


-El programa que coordina se llama 'Un día de cine. Alfabetización audiovisual y crecimiento personal'. ¿Podría explicarnos qué significan para usted esos dos conceptos?
-Nos parecía que era el subtítulo indicado para resumir lo que hacemos. En el contexto educativo en el que el programa se mueve nos parecía fundamental no solo apreciar las películas en sí mismas como el lenguaje propio que es el cine, sino que también llevase unos valores y una transversalidad, para ayudar a crecer como personas al alumnado que participa en el programa.

-Un día de cine nace en el IES Pirámide de Huesca en 1999, instituto en el que aún continúa trabajando. ¿Por qué sintió la necesidad de impulsarlo en aquel momento?

-El director pensó en el programa para rentabilizar las instalaciones que tenía, en concreto un salón de actos con 500 butacas y un proyector de 35 mm. oxidado pero que funcionaba, y a partir de ahí comenzó una experiencia que luego fue a más. Yo era por entonces casi un recién llegado y por vocación personal previa en el mundo del cine (había trabajado escribiendo guiones y haciendo ficción y documental), se juntaron los dos intereses.

-¿Cómo consiguió el beneplácito del gobierno autonómico para que lo apoyara?
-La verdad es que fue todo rodado. En ese primer año hicimos solo unas diez o doce proyecciones en la provincia de Huesca y tuvo una gran acogida por parte de los centros y el profesorado. Al año siguiente el departamento de Educación del Gobierno de Aragón estimó que había que hacer una oferta más amplia a toda la Comunidad Autónoma. De ahí al momento en que estamos ahora se cumplen ya 17 ediciones y hemos pasado de una decena de sesiones del curso inicial a 104 en este curso que termina.



-'Un día de cine' fue rápidamente acogido por el Departamento de Educación del Gobierno de Aragón, ¿por qué cree que no existe un plan estatal de Alfabetización audiovisual, como sí sucede en otros países?
-También me lo pregunto yo... Por un lado, se echan de menos mayores atribuciones por parte del Ministerio de Educación, lo que dificulta bastante la situación, ya que cada consejería de cada departamento de cada comunidad autónoma tiene sus propias líneas. Por otra parte, el sistema educativo requiere una reforma mucho más profunda que las que se han hecho desde los años ochenta, más seria, para el siglo XXI. Hace poco un maestro me dijo que no dejaba llevar el móvil a la escuela, y a mí eso me parece un error, ya que se trata de un instrumento más. Lo que no se puede hacer es seguir dando clase en el siglo XXI como se daba hace más de cien años. Las sociedades son dinámicas, y deberíamos adecuarnos a la época que estamos viviendo lo más rápidamente posible.

-Además de historiador, usted se ha formado en Estética de la Cinematografía y también ha realizado sus propias producciones, ¿cree que se puede hacer pedagogía de la mirada sin tener formación específica en audiovisual?
-Es muy difícil hacer pedagogía de una disciplina sin una formación específica. A veces esto se aprecia en el uso de las películas en clase. En ocasiones pecamos de que vean lo que a nosotros nos gustó en la época en que vivíamos. Pero hay que tener distancia. Ellos siempre tienen 12, 13, 14… pero tú no. Entonces, yo creo que es importante tener una formación para poder transmitir esos conocimientos, tenemos que ser mediadores, jamás imponer nuestro gusto, aunque sí hacerles ver que existen otras películas, no solamente las que ellos ven, que finalmente son las que imponen las majors.

-Precisamente, las películas que se trabajan en 'Un día de cine' no suelen ser las que los adolescentes consumen en los cines comerciales. ¿Qué criterios utiliza para seleccionarlas?

-Te voy a contar una anécdota. Al principio de curso me encontré con unos chicos que estaban comentando qué película iban a ver en 'Un día de cine'. Uno contestó 'Spiderman', y el otro, antes de que yo pudiera hacerlo, dijo: “no, tendremos que ver una película educativa”. Entonces yo me quedé pensando qué sería una película educativa a su entender. Lo que tengo claro es que tienen que ser películas que si no descubriesen aquí, nunca verían, y que luego juzguen y elijan. Me interesa trabajar cine español para luchar contra el tópico de que el cine español es malo. Esto se puede decir cuando uno ha visto mucho, pero si no, no lo puede saber. En una ocasión, un chaval que participó en el programa durante dos años llegó a la conclusión de que en el cine español hay de todo, "buenas y malas", pero la diferencia es que ahora va a ver las películas. Me interesan también otras cinematografías porque el cine es un lenguaje y nos enseña otras maneras de ver. Al final de la sesión siempre me dicen: "no es de las que suelo ver, pero me ha gustado".
 -¿Qué contesta a sus alumnos cuando les escucha decir que la película es "lenta" o "vieja"?

-Es verdad, por lo general siempre son lentas. Hay veces que antes de la sesión te curas en salud, les remarco que es una película muy lenta, que está fotografiada en blanco y negro, que hay efectos especiales pero no se van a enterar porque no son espectaculares, y que no piensen que va a haber muchas peleas y tiros. Y cuando les asustas tanto, luego no les parecen tan antiguas. Viendo 'Ladrón de bicicletas' (1948) me decían que aquello era muy raro, porque "era un drama pero no gritaban". Es muy gratificante ver cómo utilizan las herramientas que trabajamos en cada sesión.

-'Un día de cine' participa en el Festival Internacional de Cine de Huesca, ¿cómo cree que encuentros de este tipo pueden contribuir a una formación comunitaria que vaya más allá de la Escuela?

-Yo creo que todos los festivales de cine deberían tener una programación didáctica, unas sesiones para escolares y estudiantes. Los hay que ya las tienen. Me parece fundamental que conozcan el festival de su comunidad, que aprecien lo que es un encuentro de este tipo, entiendan el cine como un acto comunitario y que lo vean como se tiene que ver, con puntualidad... Muchas veces pensamos que no echan de menos este tipo de consumo, ¡pero cómo lo van a hacer si no lo conocen!

-¿Cómo romper esa división entre un cine de arte y un cine mainstream?

-Conociendo los dos y siendo capaces de analizar ambos. Luego ya interviene el gusto personal y una cosa no excluye a la otra, y ambas son útiles. Cuando daba clases de Historia utilizaba 'Rocky' (1976) para hablar de la Guerra Fría. Yo creo que habría que intentar que vean películas diferentes a las que suelen ver, por eso la colaboración con festivales y filmotecas es fundamental. 


-Después de 17 años de historia, ¿cree que el modelo de 'Un día de cine' continúa vigente?

-A mí sí me lo parece, de hecho, en esta edición hemos tenido más peticiones que en la anterior, y eso me hace pensar que tiene sentido que lo hagamos. Te encuentras con criaturas que con trece o catorce años te dicen que es la primera vez que van al cine (lo que no quita que hayan visto muchas películas), y a mí simplemente el hecho de que acudan a la pantalla grande, al acto social que supone ir con otras personas que no conoces para ver lo mismo, me resulta interesante.

-¿Qué nuevos enfoques cree necesarios incorporar en plena era digital en la que nos encontramos?

-Podemos mejorar en muchos aspectos, por ejemplo, sería interesante que los creadores de las películas pudieran acudir con más asiduidad, ya que esto lo hacemos solo una o dos veces al año por cuestiones de presupuesto. Por otro lado, si pudiéramos hacer más sesiones, podríamos hacerlo con menos gente, porque en el cineforum muchas veces los adolescentes se cortan al hablar. También pretendemos introducir Twitter, Instagram y otros canales en el próximo curso, queremos experimentar para continuar las sesiones a través de las redes sociales.


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