viernes, 19 de julio de 2013

Io sono Li (La Pequeña Venecia)

Nada mejor para hablar de este bellísimo largometraje sobre las migraciones y los inmigrantes que las propias palabras con que Andrea, su director, describe el ambiente que él ha querido plasmar en su película:

Seis horas sube y seis horas baja.
La laguna cambia a menudo de cara y de color.
Debido a que el agua entra y sale, la marea retrocede y crece. Cada seis horas.
Y cuando cambia el agua de la laguna, cambia todo.
Excepto el silencio. El silencio siempre está ahí.
Siempre está allí.
Dulce, infinito y débil.
Congela el tiempo.
Regala a la mente espacio para el pensamiento.
Acoge historias y recuerdos que sabíamos que conocíamos.
Nunca te deja solo.
Como una madre.
Como la sonrisa y las lágrimas de una madre.
Shun Li es esto, el dulce dolor de una madre en el profundo silencio de la laguna.
Y es por esta razón que Shun Li tiene toda la fuerza con la que remover sacudir la vieja taberna de los pescadores.
Provoca enamoramiento. Provoca miedo. Provoca cambios.
Es imposible no escuchar el viento triste de Shun Li. El entorno lo ataca o lo aisla.
Por desgracia, es lo que nuestro mundo ha decidido hacer.
Pero también es lo que el cine puede contar.
(Andrea Segre)



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